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25 SEP
GASTRONOMÍA ESPAÑOLA: DONDE CONFLUYEN LAS CULTURAS

La gastronomía española siempre se ha caracterizado por ser muy rica y variada, y es que debido a nuestra posición geográfica, son muchas las influencias que hemos recibido a lo largo de la historia hasta llegar a la cocina que conocemos hoy.
Aunque no podemos detenernos en todas estas riquezas, si destacaremos las más importantes: culturas como Marruecos o las Américas van a ser claves en la historia de nuestra cocina.


La etapa visigoda y las influencias árabes


Durante el siglo IV a.C. la gastronomía española adquirió un carácter medieval gracias a la invasión de los visigodos: desarrollaron la panadería y extendieron la ganadería haciendo hincapié en el cerdo ibérico. Aportaron también algunas hortalizas como la alcachofa, espinacas y alubias, entre otras.


Por otro lado, la presencia árabe es de las que más importancia toma dentro de nuestra cultura gastronómica. Durante 500 años se asentaron definitivamente cítricos, arroces, berenjenas, azúcar de caña y especias como el azafrán, la canela, el anís o la menta, tan presentes en sus platos más tradicionales.
No podemos olvidarnos del dulce y de las pastas o los almendrados que se conservan hasta hoy como postres típicos elaborados por las monjas en los conventos y monasterios.

 

Descubriendo América: El comercio


Con el descubrimiento de América entran en España, y a través de ella al mundo, nuevos productos inicialmente vistos como caprichos, excentricidades y hasta peligros como los tomates, los pimientos, el cacao, el maíz o la patata.
A raíz de esta gran riqueza nuestra cultura gastronómica empieza a tomar forma: el gazpacho árabe toma color gracias al tomate, se rellenan los pimientos,... en definitiva, se empiezan a enriquecer platos que no serían lo mismo sin esta aportación.

 

Cocina popular y aportaciones posteriores


Cuando surge la clase media, la cocina tradicional popular tiende a un mayor refinamiento y equilibrio que tuvieron como resultado una mejor elaboración de los platos, más suculentos y nutritivos.
En Madrid, donde confluyen las cocinas de todas las regiones, adquirió una gran importancia el  cocido madrileño, el pisto manchego, las tortillas y los callos a la madrileña, entre otros.
Con la llegada de la guerra civil y la posguerra la escasez de alimentos determinó sobre todo una "cocina de recursos". Fueron apartadas las cocinas regionales, que quedaron relegadas a fogones rurales donde le dieron su toque típico, siendo recuperadas más tarde hasta nuestros días.

 

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